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Ahorrar con Inflacion

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Como sabemos, para muchos argentinos las alternativas de ahorro no son muchas, por lo que debieron recurrir a la creatividad para hacerse de divisas. Las fuertes restricciones a la importación de bienes impuestas por el gobierno este año dieron pie a un floreciente mercado negro de reventa de productos, sobre todo de electrónicos.

El “negocio” es aprovechar un viaje al exterior para comprar con tarjeta de crédito productos que ya no se están consiguiendo en el país (como algunos tipos de teléfonos inteligentes y tablets) y luego revenderlos a cambio de dólares en efectivo a conocidos o a través de sitios de venta online.

De esta forma, el viajero paga lo que compró en pesos y a una tasa de cambio oficial (un 30% más baja que el dólar paralelo o negro). Claro, eso es si no excede el límite de US$300 en gastos permitidos por la Aduana.

De ser así, los agentes del fisco -que están particularmente atentos desde que comenzaron las restricciones- imponen multas por el 50% del valor de lo comprado, y ahí se terminó el negocio.

A través de las redes sociales también se difunden diversas fórmulas que pueden usar los viajeros para hacerse de dólares en el extranjero. Una de las más populares es la de los “dólares casino”, que consiste en ir al casino y comprár fichas con tu tarjeta de crédito. Después devolvelas sin jugar, traete los dólares y pagá tu resumen a dólar oficial.

En las últimas décadas muchos argentinos se acostumbraron a un método muy básico de ahorro: comprar dólares y guardarlos bajo el colchón. Como le dijo a BBC Mundo la ex ministra de Economía Felisa Miceli, este sistema se impuso porque los argentinos tienen “memoria histórica y recuerdan que cada diez años hay alguna crisis económica”.

El llamado “corralito” de 2001, en el que se le prohibió a los ciudadanos retirar su dinero del banco, y la consiguiente “pesificación” de los depósitos en dólares diezmaron la confianza en el sistema bancario. Y el aumento de la inflación, que en los últimos cinco años se colocó entre el 22 y el 24% anual (a pesar de lo que dicen las cifras oficiales que estiman menos de la mitad de esa cifra) ahondó la tendencia de ahorrar en dólares.

Sin embargo todo cambió a finales de 2011, cuando el gobierno argentino impuso rígidas restricciones a la compra de divisas. Desde ese momento los argentinos tuvieron que diseñar una nueva forma de ahorrar.

Muchos optaron por volcar los sobrantes de sus ingresos en el consumo, en especial en la compra de autos y electrodomésticos, una de las pocas cosas para las que se ofrecen créditos y generosas cuotas sin interés. “Como los pesos pierden valor rápidamente por la inflación la gente prefiere usarlos para adelantar gastos futuros, en especial comprando bienes durables

 

Algo similar ocurre con los ahorros en los bancos: con una tasa de interés del 12%, los pesos invertidos en plazos fijos pierden mitad de su valor contra la inflación año a año.

Seguramente eso explique por qué más del 90% de los plazos fijos en bancos argentinos son colocados a menos de 60 días. “Las personas depositan su dinero allí por tiempo corto mientras deciden cómo invertirlo en algo más redituable”, opinó Colina.

A comienzos de junio, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció por cadena nacional que iba a pasar todos los dólares que posee (unos 3 millones, según su declaración jurada) a un plazo fijo en pesos.

Si uno mira las estadísticas podría pensar que el llamado de la presidenta tuvo efecto: en el último mes los plazos fijos en pesos tuvieron un aumento interanual de más del 30%. Sin embargo, expertos como Colina creen que ese salto refleja no tanto una apuesta de los argentinos por el peso sino una respuesta de ahorristas con pocas alternativas.

Mientras que en países como Chile los plazos fijos privados en pesos equivalen al 90% de Producto Interno Bruto, en Argentina apenas alcanzan al 7% del PIB”, afirmó el economista, relativizando la popularidad de este mecanismo de ahorro.

En la práctica, la mayoría de los ahorristas argentinos utilizan los bancos no para invertir su dinero sino para protegerlo. Ya no hay cajas de seguridad disponibles en las entidades financieras. Ante el temor de una nueva pesificación de depósitos, muchos ahorristas retiraron sus dólares de sus cuentas y los resguardaron en cajas de seguridad.

Pero más allá de las ocurrencias, la mayoría de los analistas coincide en que las opciones de ahorro en este momento son muy pocas. La inflación no sólo se está “comiendo” los ahorros en pesos. También está reduciendo el número de personas que pueden ahorrar.

Según la Encuesta de la Deuda Social Argentina realizada por la Universidad Católica Argentina (UCA), más del 37% de los hogares con niños no tienen ingresos suficientes para cubrir su consumo habitual. Por eso, muchos sostienen que los problemas económicos del país no se resolverán con restricciones sino reduciendo los índices de inflación.

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